MARIANAS: VALOR Y ENTREGA
Por Natacha La Rosa
Servicio Especial de la AIN
La tenacidad, la entrega y el valor a toda prueba de las mujeres incorporadas a la
guerrilla en la Sierra Maestra impresionaron hondamente a Fidel Castro y lo inclinaron a
aceptar la propuesta de varias combatientes de crear un pelotón femenino de combate.
Los excelentes desempeños de Isabel y Lilia Rielo como enfermera y
maestra del campamento del Che; de las campesinas Rita García y Angelina Antolín en el
hospital del doctor Bernabé Ordaz; y el arrojo de Teté Puebla, la mensajera de la tregua
previa a la contraofensiva del Ejército Rebelde, entre otras, no fueron suficientes para
barrer los prejuicios de algunos de sus compañeros de lucha.
Largo y controversial resultó el encuentro-desde las seis de la
tarde hasta la una de la madrugada-aquella tarde noche del cuatro de septiembre de 1958,
hace ahora 45 años, en que el jefe del Ejército Rebelde blandió su arsenal persuasivo.
Aunque muchos combatientes apoyaron la propuesta, otros manifestaron
sus dudas debido a presuntos problemas biológicos de las compañeras, y ante la
posibilidad de que, dada su naturaleza sensible, abandonaran su puesto en el
combate para socorrer al enemigo herido.
Tras prevalecer el avanzado pensamiento de Fidel, en el lugar donde
operaba Radio Rebelde, surge el Pelotón, que a propuesta suya se nombró Mariana
Grajales.
Fidel y Celia Sánchez serían el alma de la naciente unidad de
combate, que se integraría por escuadras a los pelotones masculinos. El primero las
entrenó en el tiro y ella estimuló y atendió las necesidades de las compañeras.
Reveladoras fueron las impresiones del entonces capitán Eddy
Suñol, Jefe del Frente en Holguín y principal oponente a la creación del Pelotón,
cuando comunicó a Fidel: "Tengo que decirle que después de haber sido uno de los
principales opositores a la integración de las tropas femeninas, me encuentro hoy
completamente satisfecho y lo felicito a usted una vez más porque nunca se
equivoca..."
"Quisiera que viera ... la acción de Teté, principalmente, y
también la de sus compañeras que a la voz de avance, mientras algunos hombres se
quedaban rezagados hacen vanguardia con un valor y una serenidad que tienen que merecer el
valor y el respeto de todos los rebeldes y todo el mundo..."
La visión del Comandante en Jefe posibilitó la valiosa
participación de las Marianas en los combates de La Presa, Los Güiros, Velasco, La
Cadena, Gibara, Las Uñas, Puerto Padre, Delicia, Guisa y Maffo.
Particularmente audaz fue el desempeño de las combatientes en la
batalla de Guisa, rechazando durante diez días el bombardeo de los aviones y el ataque de
la artillería.
La incorporación temprana y decisiva de las féminas a la lucha de
liberación les ganó un lugar en la historia y en la sociedad, y hoy día son bastión
firme de la Revolución cubana. (AIN)
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