| Moncada 50 Tergiversación o silencio en los periódicos santiagueros Por Dania Sánchez Parra Aunque los históricos sucesos del 26 de julio de 1953 sacudieron a la ciudad de Santiago de Cuba, la prensa local de entonces no hizo más que plegarse a los intereses de la tiranía del Gobierno de Fulgencio Batista, pues constituían un negocio de politiquería. Desinformar y manipular la opinión pública devenía por ende un obvio objetivo de la tiranía, que ordenó de inmediato en el país la censura a periódicos, revista y radioemisoras. El Diario de Cuba, una de las publicaciones más viejas y de gran influencia en la población santiaguera, salió el martes 28 de julio con una gran titular en la portada referido a la censura decretada y otro sobre la suspensión de garantías constitucionales. Su director, Eduardo Abril Amores, quien en ocasiones había revelado ligeras manifestaciones de antimperialismo, mantuvo una actitud conservadora en el medio, que publicó tan solo fotos de militares muertos y de civiles heridos. El 29 aparecieron noticias muy breves sobre enfrentamientos en la Sierra Maestra y acerca de la estancia en prisión de Melba Hernández y Haydée Santamaría. La imagen que se daba resultaba falsa, de una supuesta normalidad y se buscaba más bien poner al lector a favor del gobierno, por lo cual estaban ausentes los trabajos periodísticos que profundizaran en los verdaderos propósitos del ataque, sus causas y consecuencias. También circulaba "Oriente", un vespertino, con una tecnología atrasada, carente de reporteros. Su fuente era el sensacionalismo. Salió el lunes 27, a las tres de la tarde, con grandes titulares en su primera página relacionados con el asalto al Moncada. Un día después mostró algunas notas de tributo póstumo a soldados y revolucionarios, que supuestamente habían muerto en acciones militares. En lo adelante "Oriente" trató de seguir vendiendo mentiras, ponderó el homenaje de Martha Fernández, esposa de Batista, a los militares muertos y se refugió en una fachada de normalidad, a consecuencia de la censura decretada en el país. "Prensa Universal", otro periódico de Santiago de Cuba, tenía carácter gubernamental y era una especie de boletín al servicio del Ejército, un negocio del coronel Alberto del Río Chaviano, aunque algunos periodistas no compartían la posición de sus dueños. "Asaltado el Moncada, ocho muertos y 36 heridos" fue el titular que publicó el 27 ese órgano, que luego ofrecía el parte oficial de Chaviano, quien trató de minimizar la trascendencia del glorioso hecho. En este medio también se ubicaron censores de prensa, una situación que se repitió en las emisoras radiales, en las cuales salieron mutiladas algunas declaraciones del líder revolucionario Fidel Castro. La verdad sobre la gloriosa gesta del 26 de julio de 1953 estuvo entonces condenada al silencio de la prensa. La actitud digna de periodistas como Martha Rojas y el reportero Ernesto Ocaña permitió tiempo después revelar la verdadera magnitud de aquel valeroso suceso. (AIN) |