| Moncada 50 HERMANO DEL MONCADA Y LA
ESPERANZA
Por Bárbara Vasallo Vasallo
Servicio Especial de la AIN
De la casa marcada con el número 74, en la calle de Diago, en la ciudad Colón, Matanzas,
partió el doctor Mario Muñoz Monroy en vísperas del día de la Santa Ana de 1953, para
encontrarse con la historia y quedar en sus anales
para siempre.
En la inmensa casona, cuya construcción data del año 1910, y no responde a un estilo
propio, salvo por sus columnas que recuerdan el neoclásico, vivió los últimos
ocho años de su vida.
Allí estableció su consultorio particular con servicios de medicina general,
laboratorio, rayos X y fisioterapia, a donde llegaban cada día quienes no tenían un
céntimo para pagar la consulta y recibían la esmerada y generosa
atención del doctor.
En esa casa recibió en más de una ocasión al
joven abogado Fidel Castro, con Abel Santamaría y Jesús Montané, en los preparativos de
la acción que ejecutarían en Santiago de Cuba. También allí instaló la planta de
radio
mediante la cual se comunicaba con amigos de Cuba y el mundo.
El 26 de julio de 1953 Mario Muñoz cumplía 41
años. Hombre digno y humano fue de los primeros en caer ese día de carnavales, cuando se
echó a andar el motor pequeño de la Revolución cubana por los jóvenes de la
Generación del
Centenario.
Este revolucionario cabal tenía dos importantes misiones en la gesta de julio, hace 50
años. Junto a Haydée Santamaría, Melba Hernández, Raúl Gómez García y Julio Reyes
Cairo iría hacia el hospital civil Saturnino
Lora, bajo las órdenes de Abel.
Sería el médico y posteriormente el encargado de operar la planta en la emisora de radio
de Santiago de Cuba, desde donde se leería al pueblo el Manifiesto Revolucionario y
llamaría a una huelga general contra el tirano Fulgencio
Batista.
Tras fallar la acción, del Hospital Militar lo sacaron vivo y fue asesinado salvajemente
dentro del cuartel Moncada y su cuerpo arrojado entre el fondo de la
instalación sanitaria y la Audiencia. Sobre un charco de sangre yacía el cadáver de un
hombre que pretendió curar al más grave de sus enfermos; la Patria.
Hoy su casa es el Museo de los siete caídos en
aquella gesta, nacidos en la provincia de Matanzas. Documentos, fotos, objetos personales,
recuerdos de los jóvenes Julio Reyes Cairo, Mario Martínez Ararás, Gerardo Antonio
Álvarez
Álvarez, Félix Rivero Vasallo y los hermanos Horacio y Wilfredo Matheu Orihuela.
Mario Muñoz Monroy, el médico, amigo, aviador, radioaficionado y combatiente, después
de cinco décadas cuenta la historia entre las salas, vitrinas y el amplio
patio colonial de la vetusta casona de la calle que ahora lleva su nombre.
En el libro de honor de la instalación se leen
frases de Jesús Montané, quien estuvo muy cerca de Mario. Una de ellas expresa
textualmente: "Gloria eterna a ti hermano del Moncada y de la esperanza..."
(AIN)
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