La Habana, 17 mar (AIN) El secretario norteamericano de Estado,
Collin Powell, anunció esta mañana que el presidente, George Bush, daría un ultimátum
a Bagdad, paso decidido hace rato y para lo cual las Fuerzas Armadas estadounidenses se
han concentrado en la vecindad de ese país.
Powell afirmó -con una extraña lógica- que la guerra se impondrá
para asegurar a Iraq un futuro más brillante, aunque pocos comprendieron el razonamiento,
porque se habla de golpes masivos devastadores, afirma un comentario sobre el tema
incluido en el espacio estelar del Noticiero de la Televisión cubana.
El secretario general de la ONU, Kofi Annan, -continúa refiriendo-
puso el dedo en la llaga al declarar que la guerra será una tragedia y una desilusión
para el máximo organismo internacional.
El ultimátum tiene como primer objetivo -reconoció Powell- que el
presidente Saddam Hussein abandone Iraq, lo que fue rechazado de inmediato por las
autoridades de ese país.
Powell pretextó la Resolución 1441 de la ONU como base del paso
dado, recuerda el comentarista.
Pero ese documento -subraya- sólo autoriza a todos los estados
miembros a emplear los medios necesarios para ejecutar unas resoluciones previas sobre
Iraq.
Un propósito esencial reiterado en el texto era restablecer la paz
y la seguridad, misión básica del Consejo, según la Carta de la ONU.
También se establecía un compromiso con la soberanía y la
integridad territorial de Iraq, abundó la fuente.
Aunque la Resolución señaló que Bagdad incumplió sus
obligaciones, decidió concederle una última oportunidad para desarmarse y que informara
a los inspectores en 30 días sobre sus programas de armas de exterminio masivo.
Si Bagdad omitía datos, el curso previsto era evaluar los hechos en
el Consejo, pero en meses recientes las autoridades iraquíes han cooperado con los
inspectores, y el Consejo debía reunirse para considerar la situación, a fin de
garantizar la paz y seguridad mundial, prosigue el comentarista.
Precisa más adelante que Powell insistió que el Consejo de
Seguridad no había pasado la prueba, interpretado como que el proceso a los ojos de
Washington, era un puro trámite.
La Carta de la ONU obliga a los Estados miembros a resolver sus
conflictos por medios pacíficos, y el Consejo no había contemplado pasos drásticos.
Así, EEUU y sus dos aliados no habían conseguido los nueve votos
requeridos que deben incluir a todos los miembros permanentes, como estipula la Carta de
la ONU.
Varios representantes de los 15 miembros del Consejodeclararon de
que no había posibilidad de que Washington, Londres y Madrid lograran su propósito
mediante una votación.
EEUU -reconoció su embajador en la ONU, John Negroponte- actuó
porque sabía que existía incluso la determinación de un veto, detalla el comentario de
la televisión cubana.
El embajador francés precisó que su país no defiende a Saddam
Hussein, sino a los procedimientos establecidos por la Carta de la ONU, de que la guerra
debe ser el último recurso.
La decisión creó conflictos internos en la Alianza, como sugiere
la renuncia de Robin Cook, jefe de la bancada parlamentaria laborista gobernante, gesto
que se espera sea imitado por otros colaboradores del primer ministro Anthony Blair.
Con el ultimátum de hoy, EEUU, Gran Bretaña y España callaron las
discusiones diplomáticas y empiezan a destapar las bocas de sus cañones para que sean
las voces escuchadas en esta crisis, con lo que han desacreditado a los mecanismos de la
ONU, estima de forma contundente el comentarista de la televisión.