Más que una aventura busca Ulises en las aguas subacuáticas Algo similar al rodaje de una película lleva a cabo un grupo de investigadores cubanos, quienes en el extremo occidental de Cuba localizan pecios (fragmentos de naves) sumergidos en lo más profundo de las aguas del Golfo de México, zona de gran tráfico internacional desde tiempos coloniales y testigo de numerosos desastres marítimos. Ulises se nombra el buque de pesquisaje, por increíble coincidencia al igual que su capitán (Ulises Gómez Martínez), quien relata que a una primera etapa del proyecto, iniciada en marzo para explorar, buscar y ubicar posibles pecios, sigue una segunda dirigida a precisar si los puntos marcados como pedazos de barcos lo son en realidad. Las empresas cubana Geomar y la extranjera Advanced Digital Communications están involucradas en este reto científico consistente en sus inicios en localizar posibles naufragios en el área al norte, oeste y sur del Cabo de San antonio, en la porción occidental del archipiélago cubano. Pero mucho más que una aventura es este empeño, dado a conocer por la revista Mar y pesca, y de cuya seriedad da fe el trabajo de un historiador, el cual comprobó con la ayuda de los Archivos de Indias la alta incidencia de naufragios en la zona seleccionada, paso obligado de los buques que desde el sur doblaban por el Cabo de San Antonio en su derrotero hacia La Habana. El Ulises, dotado de un equipamiento de la más avanzada tecnología, por demás, garantiza una estancia a bordo verdaderamente placentera y segura, pues cuenta con un gimnasio, sauna, laboratorios, enfermera con médico especialista, cámara hiperbárica y salas de conferencia, así como monitores de vídeo, que desde varios puntos del barco permite la observación de las operaciones submarinas desde diferentes áreas. Por vez primera en la mayor de las islas antillanas se emprenden estudios de arqueología submarina profunda (de entre 100 y dos mil metros), mediante el empleo del Ulises, dotado de un robot autopropulsado y capaz de moverse en todas direcciones, con el fin de revelar la existencia de misteriosos pecios en las oscuras e impresionantes aguas. Ulises González Gómez explica que las enormes presiones y corrientes no permitirían el trabajo con buzos, peros si al robot, que puede ser operado con vientos hasta de fuerza cuatro y se mueve en todas las direcciones, autopropulsado por propelas, y cuyo sistema de cámaras permite desde cubierta observar cuanto acontece en los abismos marinos. Muy a gusto en Cuba, donde labora desde cuatro años atrás la ingeniera Paulina Zelitsky, presidenta de Advanced Digital Communications, declaro que han sido detectados más de 200 posibles naufragios, puntos todos que deberán ser precisados con los sofisticados equipos especializados de los cuales dispone el proyecto. Manifestó que éste de importancia económica y académica, debe arrojar ganancias en ambos órdenes para Cuba, país que de esta forma se inicia en los estudios avanzados en el mar. Estos equipos nos hacen posible estar en la última frontera de la investigación científica y en ellos hemos invertido más de dos millones 200 mil dólares, dijo esta mujer, que, aunque llena de vitalidad y optimismo, rehusa dar una fecha para la posible culminación del proyecto, porque a la tarea de encontrar pecios queda mucho camino por delante. Todavía falta desarrollar la tercera fase, de extracción de los naufragios y piezas detectadas en las entrañas marinas y, en este tipo de empresas, asegura Zelitsky, todo se encuentra el último día. Leonardo Depestre Catony subraya que la arqueología subacuática, en este caso a grandes profundidades, es una de las disciplinas que mayor interés despierta en la actualidad, y para Cuba deberá arrojar resultados muy favorables, por cuanto una parte considerable del material que se extraiga engrosará el patrimonio cultural cubano. Tecnología de punta, rigor científico, ingenio humano y mucha dedicación exige de cuantos participan en la atractiva aventura, que, como es habitual en los filmes de aventuras, reserva para los finales sus mayores emociones.
|