Washington, 3 ene: El descubrimiento de un supuesto campamento de la
red al-Qaeda en el suroeste de Afganistán sacó a la luz la verdadera naturaleza de una
misión de los marines vendida a la prensa como la caza del líder espiritual Talibán,
mulah Mohammed Omar.
Descrita como una de las mayores operaciones del cuerpo armado de
Estados Unidos desde que se apoderó de Kandahar a finales de noviembre pasado, el
hallazgo de la presunta base, sin embargo, no produjo información sobre la red de Osama
Bin Laden.
La revelación, en cambio, puso al descubierto las fallas de más de
dos meses de bombardeos estadounidenses contra el país asiático, donde, de acuerdo con
los agresores, los objetivos eran instalaciones militares y supuestas unidades del
saudita.
La alta plana castrense norteamericana admitió ante la prensa que
el campamento, ubicado en la provincia de Helmand, al noroeste de Kandahar, fue construido
hace tiempo y abandonado recientemente, una prueba más de que evadió la detección
estadounidense.
Las tropas norteamericanas, unos 200 marines, sólo se llevaron de
regreso un reducido número de armas y documentos hallados en el lugar, un punto
fronterizo entre las provincias de Helmand y Kandahar.
El pasado 31 de diciembre, reportes llegados desde la base de los
marines en Kandahar indicaron que un gran número de efectivos despegaron a bordo de
helicópteros de transporte hacia el noroeste en busca del mulah Omar.
Sucesivas conferencias de prensa en el Pentágono no desmintieron ni
corroboraron los informes sobre la cacería del máximo dirigente Talibán, quien
desapareció luego de pactar la rendición de Kandahar a inicios de diciembre pasado.
Pero, Victoria Clarke, vocera del departamento de Defensa, aceptó
que varias informaciones salidas recientemente del complejo militar tendían a confundir a
los reporteros.
Clarke negó, sin embargo, que fuera un plan deliberado para
engañar a los periodistas, quienes se han quejado en varias ocasiones de los obstáculos
que pone el Pentágono a la información.
La operación de fin de año de los marines podría ser la última
de la 15 unidad expedicionaria del cuerpo armado en Afganistán, de donde serán retirados
próximamente para cederle su espacio a la 101 División aerotransportada del Ejército.
Los primeros 200 miembros de la unidad, asentada en Fort Campbell,
Kentucky, ya están en Kandahar a cargo de los preparativos para el reemplazo de mando que
podría estar listo a finales de este mes.
Unos mil soldados del Ejército podrían albergarse en Kandahar, el
25 por ciento de la fuerza total estadounidense en Afganistán, que actualmente asciende a
cuatro mil efectivos.